Este peinado evoca la elegancia serena de una madama, con ese aire distinguido que mezcla tradición y delicadeza. El cabello, recogido en un moño bajo trenzado, parece tejido con la misma paciencia y esmero con que se preparan los trajes para el Carnaval de Bielsa. Cada mechón se entrelaza formando una estructura firme y armoniosa, como si guardara siglos de historia entre sus vueltas.

Es un peinado que no solo embellece, sino que cuenta algo: habla de tradición, de identidad y de celebración. Combina la dulzura femenina con la fuerza de una figura que, en el Carnaval de Bielsa, representa elegancia, respeto y continuidad cultural. Un recogido que no es solo estética, sino homenaje.